Julio Valle-Castillo

Con sus pasos cantados

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Salta a la vista que estamos ante un poeta culto, para quien no son desconocidos los grandes poetas de Nicaragua y del mundo, pasados y presentes.

¿Exteriorismo, impresionismo, realismo?

Sí, algo de eso hay. Pero más bien definiríamos su poesía como un expresionismo y una fuerte carga romántica, que se dirige en una fluencia imaginativa deliberada.

Poesía experimental, que ensaya, dentro de un verso libre que busca formas fijas o se dispone geométricamente, y que usa por pirueta, la alusión humorística, la cita textual disfrazada o el pastiche. Poesía moderna, en suma, que en sus heterogéneos momentos, intenta reducir a un tono complejo de desolación y rebeldía, la heterogeneidad alienante del mundo burgués.

La mayor parte de los poemas, y este es uno de los aspectos más originales de la poesía de Julio Valle-Castillo, expresan las intuiciones del joven poeta provinciano, frente a las ciudades comunal, especie de brontosaurio que devora hombres y engranajes, como el Saturno de Goya devora a sus hijos, o como los de Teúles de José Clemente Orozco.

Fidel Coloma González.

El nicaragüense Julio Valle-Castillo, aquí, en México y ahora, mediados de los setenta, entre los jóvenes mexicanos y latinoamericanos, se define como un poeta abierto y experimental.

RAMÓN XIROU.

La poesía de Julio Valle-Castillo responde al “Exteriorismo”, que ya parece una característica sustancial de la poesía de Nicaragua, en especial en el recuento de los hechos o en la mención de carteles, todos en tipografía destacada.

Vida y muerte separadas por el filo del paso rápido, sin rumbo, en busca de compañía. Pretextos para sobrevivir. La ciudad un monstruo verificable hasta en detalle– aparece como una limitación de la vida, una negativa de cemento donde lo alegre es lo casual.

El desamparo es el rostro de este poemario, donde se enlaza la nostalgia del autor por su patria y el proceso de su poesía posterior.

La carga emotiva escapa del sentimentalismo balbuceante, por medio de la desmitificación y la ironía (hasta la crueldad), en visibles gestos ajenos a la autocompasión.

Hay, por supuesto, rasgos epigramáticos –propios de la formación del autor– que se presentan en este naufragio colectivo, no exento de instancias líricas.

JORGE BOCCANERA

JULIO VALLE-CASTILLO (Masaya, Nicaragua, 1952). Poeta, investigador, crítico de arte y literatura, editor, autor de la novela Réquiem en Castilla del Oro (1997) y traductor de poesía latina. Surgió a finales de la década del 60. Estudió Lenguas y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Licenciado en Artes y Letras de la Universidad Centroamericana. Trabaja para la Universidad Americana de Managua. Ha viajado por América y Europa. Director del Área de Literatura y Publicaciones y asesor del Ministerio de Cultura (1979-1988) y del Instituto Nicaragüense de Cultura (1993-1998). Director de la revista Poesía Libre (1981-1988) y miembro del Consejo Editorial del suplemento Nuevo Amanecer Cultural.

Obras: Las armas iniciales (1977), Formas migratorias (1979) y Materia jubilosa (1986).

Con sus pasos cantados reúne su poesía desde 1968 hasta 1998, cuatro poemarios, dos de los cuales permanecían inéditos: El niño Amor, contrario de sí mismo y El libro de los músicos y de los otros.


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