"La Universidad debe tomar partido... ebe tomar el partido del conocimiento"

Fernando Gordillo

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En 1958, Fernando Gordillo ingresó a la Universidad e irrumpió entre nosotros como un torrente. Su actividad lo abarcó todo, fue la medida y la posibilidad de nuestro tiempo. Su inteligencia fue militante y su vida fue acción y razón comprometida con los valores que sustentó. Para él como para Séneca, vivir fue militar. Para Fernando una cultura meramente académica o un humanismo enciclopédico eran tan carentes de sentido como una acción sin razón o una vida sin cultura. Cabría aquí adoptar el doble mandamiento de José Ortega y Gasset: “La vida debe ser culta, pero la cultura tiene que ser vital… la vida inculta es barbarie; la cultura desvitalizada es bizantinismo”.

La conciencia de Fernando con respecto al papel que correspondía jugar a la Universidad en el país y a la obligación que a él y a nosotros, sus compañeros, incumbía en esos momentos, era clara y precisa. En sus conversaciones, escritos y discursos reiteraba esta convicción. Recuerdo que el 7 de octubre de 1965 se realizó un acto solemne en el Paraninfo de la Universidad, en conmemoración al Primer Aniversario de la muerte del Dr. Fiallos Gil.

Esa tarde hablamos, el Rector Carlos Tünnermann en nombre de la Junta Universitaria, Sergio Ramírez en nombre del Consejo Superior Universitario Centroamericano, CSUCA, Roberto Calderón por la familia Fiallos Oyanguren y yo por los profesores de la Universidad. Habló también, por supuesto, Fernando Gordillo. Habló sin necesidad de representar a nadie, por pleno derecho, porque su voz, débil ya por la enfermedad, tenía que ser oída y quería ser oída por todos nosotros. Bajó de su silla de ruedas y subió al asiento que había sido dispuesto para él en la tribuna. Pidió excusas por sus palabras tan precariamente sostenidas por su endeble y limitada capacidad física y pronunció a continuación un memorable discurso, como todos sus discursos.

Tengo el discurso frente a mí y leo y transcribo el siguiente párrafo:

“… la Universidad debe tomar partido, no debe hacerse parte, no debe coger un partido de los que ya existen para mantener el desorden organizado, debe tomar el partido del conocimiento, de la ciencia, del saber, para poder destruir, para poder crear… El Dr. Fiallos Gil cumplió su parte, el resto depende de nosotros”

Dos años más tarde moría Fernando. Nosotros comenzábamos apenas a intentar hacer el resto.


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