Personajes “se salen” de la novela para comentarla

Huérfanas de la Guerra cobran vida

Francisco Ruiz Udiel

Publicado en El Nuevo Diario. Managua, 25 de agosto 2009

Gleicys Moreno Rodríguez. Foto ©Alejandro Sánchez / END

Gleicys Moreno Rodríguez. Foto ©Alejandro Sánchez / END

Necesitamos de la ficción para vivir. Esto lo comprobé una vez más con Alejandra Ehlers Sánchez, uno de los dos personajes que se salió de la novela “Huérfanas de la Guerra” para contar cómo se ve a sí misma en la obra del escritor Guillermo Cortés Domínguez, la cual será presentada el miércoles 26 de agosto.

En el libro, Alejandra se llama Hilda y quedó huérfana en 1987 cuando la Contra Revolución derribó el helicóptero donde iba su padre. En la vida real fue su abuela, “doña Albita”, quien le contaba la historia antes de dormirse y así iba dosificando los hechos, como un cuento para embalsamar su herida: “Había una vez un muchacho alto y guapo que se casó con una muchacha y querían mucho a una princesita. Luego el príncipe murió en un accidente”.

Alejandra tiene ahora 21 años y se muestra estoica cuando habla. No es fácil expresar lo que siente. Hay una extraña muerte que ronda su interior. A pesar que repite un insistente “yo soy fuerte”, “no lloro”, hay algo en su voz quebradiza, en sus frases de hojas secas, su mirada de agua y su corazón de arabescos, como la pulsera del reloj plateado que lleva en la mano.

El otro personaje que “cobró vida” se llama Gleicys Moreno Rodríguez. En la novela es bautizada como “Vania”. Su madre era una maestra cubana que alfabetizó en Sierrawás y El Guabo, en las profundidades de Chontales, en 1981. Ahí conoció a Wilfredo Moreno. “Un agricultor”, dice Gleicys, quien habla con ese tono apresurado y musical que tienen los cubanos. “Ambos se enamoraron”, continúa, “y se fueron para La Habana”. Luego su padre regresó a Nicaragua en octubre del 87 para visitar a su familia y allí fue capturado por la Contra. Lo demás causa dolor imaginarlo.

En la actualidad hay algunas coincidencias entre Alejandra y Gleicys: son nacidas en 1987, huérfanas de padre y personajes de una novela premonitoria, pues llegaron a conocerse este mes en Managua, y en la obra este suceso ya estaba escrito.

En el primer encuentro conversaron más de dos horas. “Me fui a un rincón de la casa para dejarlas tranquilas, pero muriéndome de ganas por saber qué platicaban”, dice Guillermo Cortés, novelista de 52 años, humilde, de carácter sosegado y satisfecho “espiritualmente” de cómo la literatura transformó su vida y a los personajes de su novela, que será comentada el día del evento por el escritor Mario Urtecho y también por Alejandra y Gleicys, quienes nos hablarán de su valentía y de cómo la ficción es capaz de iluminar el hondo barro –oscuro, humano y misterioso– del que están hechas.

Tome nota:

“Huérfanas de la Guerra” (Editarte, 2009), será presentada el miércoles 26 de agosto, en el Centro Nicaragüense de Escritores, ubicado en Reparto Los Robles de Managua, del Hotel Seminole 2 cuadras al sur. La entrada es libre y la novela tiene un costo de 140 córdobas.


4 respuestas a “Huérfanas de la Guerra cobran vida”

  1. Jesús Miguel dijo:

    “Huérfanas de la Guerra” es una excelente novela, quiero saber a que horas va iniciar la presentacion en el CNE? Saludos / Jesús Miguel

  2. Moderador dijo:

    6:00 p.m.

  3. Leyla Torres dijo:

    Felicidades Guillermo, Cuanto me enorgullece verte haciendo lo que siempre sonaste, y que Gracias a Dios, tus padres y por supuesto nuestros queridos profesores que sembraron semillitas de inquietud por el arte, por la literatura y la poesia dentro de nuestros cerebros y corazones, ahora estan germinando y tu estas saboreando el fruto del exito. Te encuentras entre los humildes Grandes y por eso van hacia ti MIS RESPETOS!!!

    Leyla

  4. Ma. Alejandra dijo:

    “Me impresione el hecho de que escritores conjuguen la vida real con la fantasía, una enriquecida crónica y demás figuras literarias; estos mensajes deben echar raíces en los jóvenes y nuevas generaciones para que nunca más exista la guerra, porque en guerra no vale el amor, ni la amistad, lo que sobresale es la traición, el egoismo y oportunismo, valiéndonos de los hechos; queremos brillar apoderándonos de sus causas”

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