Es un clamor que aclara
Es un clamor que aclara

Luis Enrique Duarte Castillo (Granada, 1975). Se graduó en Comunicación Social con énfasis en Prensa Escrita en la Universidad Centroamericana de Nicaragua en 1998, en Ciencias de la Comunicación con énfasis en Periodismo y Estudios Latinoamericanos en la Universidad Libre de Berlin a finales del 2006 a finales del 2006. En los noventa formó parte del consejo Editorial de la revista literaria 400 Elefantes y gano tercer y segundo lugar en los certámenes culturales interuniversitarios de 1995 y 1996. Sus publicaciones son generalmente periodísticas, inicialmente en Barricada y a partir de 1996 en el diario La Prensa. Desde el 2007 escribe para la revista quincenal Magazine. Su poesía ha estado dispersa en suplementos y revistas como La Prensa Literaria, El Nuevo Amanecer Cultural, 400 Elefantes, Decenio, entre otros.
Luis Enrique Duarte en su primer libro de poemas Es un clamor que aclara, transforma el amor en ciudad, también a los seres que ama. Es la ciudad donde él se refugia, la guarida de los desterrados, igual es la ciudad inalcanzable, aquella que se busca y no se encuentra, es la Ítaca a la que Ulises viaja después de las batallas.
Un libro dividido en tres secciones: Es un clamor que aclara, Mujeres y Se quemarán las sombras, en cuya poética hay tiempo y lugares donde crece la nada, amores donde la fidelidad se vive desde otro cuerpo o atalaya sobre grises edificios, cuando mentir es cotidiano y para el poeta, la palabra es fuego.
En estos versos, no hay ídolos, después que todo ha quedado destruido por las pasiones, donde el dolor se intuye por placer y entonces sobran excusas porque es un animal que carcome las entrañas.
Claudia, Virginia, Alondra, Madeleine, acá las musas tienen nombres y canción que las identifica, las congrega en un lenguaje habitado por la ausencia, el deseo como una constante, lúdicas metáforas que evocan encuentros y desencuentros amorosos, ¿quién no desde su adolescencia ha experimentado este sentimiento o al menos sueña con él?
Con la lectura de este poemario se constata, el ir y venir por los laberintos de sentimientos encontrados, el amor y la muerte como abismos que caracterizan la obra, los recuerdos y la melancolía que rodean sus amores juveniles.
Marta Leonor González