Isolda Hurtado

Brisa y júbilo

Granada, Nicaragua, 1956. Poeta, socióloga, ex –diplomática, traductora. Graduada en Sociología y Filosofía de la Universidad de Nueva Orleans; realizó estudios de Fotografía, Teatro y Lenguas en la Universidad de Loyola de esa ciudad y estudios de postgrado en Cooperación para el Desarrollo –Flacso. Consultora en Desarrollo Social y Cultura para instituciones nacionales y organismos internacionales y actual Presidenta Ejecutiva de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) de la cual es cofundadora. Ha residido en Nicaragua, Estados Unidos y Uruguay.

Directiva del Festival Internacional de Poesía de Granada, Directora General pro témpore de la Federación Centroamericana de Escritoras, miembro de ADECA (Asociación de Escritoras y Escritores de Centro América), del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y Pen Internacional. Da a conocer su oficio literario a inicios de los años noventa en recitales de poesía y publicaciones literarias dentro y fuera del país. Le caracteriza una poética de liberación estética, un lenguaje innovador de emoción y ritmo en versos líricos y poemas en prosa, en abierto diálogo con su tiempo. Parcialmente traducida al inglés y francés, concurre a eventos internacionales, integra el Consejo Editorial de varias revistas literarias y la encontramos en Antologías recientes del continente.

Ha publicado: Silencio de Alas (Managua: 1999), Florece el naranjo (Managua: 2002), Diagnóstico del arte Contemporáneo en Nicaragua –Ensayo (Managua: 2002), Poemas (San José, C.R. 2004). Brisa y júbilo ganó su publicación en la Convocatoria Editorial 2007 del Centro Nicaragüense de Escritores.

En este libro la autora brinda un universo de emoción en voces breves y más extensas, poemas seductores que rememoran, cantan, sueñan, lloran, ríen y danzan.

El libro Brisa y júbilo de Isolda Hurtado, es luz; luminosidad que la poesía pone en cada letra. La pulcritud de su escritura, la mesura del temario en el gusto íntimo que lleva su decir en toda la variedad de lo que señala realzando al mismo tiempo la imagen que se desliza ágil con la voz ue ciñe la gracia de una poesía que es propia y que con su misma luz asombra.

Fernando Silva

Pocos poemarios se parecen a su autor tanto como Isolda Hurtado a Brisa y júbilo. El uno y la otra se acomodan nítidas en su palabra. Se encuentran, se contienen y se expanden a sí mismas. Toda ella y lo vivido en ella conforman un reino. Un misterioso dominio erguido entre la brisa y el júbilo. La quietud –el imperio total—oculta y devela su sombra. El reino se convierte en tiempo y la pareja entra en posesión de su tiempo real e irreal. Incluso, el eros esbozado con los trazos del dibujo japonés –alusión o reticencia— igual se levanta entre la brisa y el júbilo.

Hay una voz armónica, enigmática. Un coro de alegres siempre íntimas respuestas. En sus dominios resuenan las altas ruedas del misterio inicial. Los frutos de su poesía son exactamente lo que son: poemas de brisa y júbilo. Poemas redondos como cualquier fruto en sí mismo. Una mano segura en su hallazgo.

En mi oficio de lector he visto crecer su poesía. Pasé por Silencio de alas (1999), Florece el naranjo (2002) y ahora Brisa y júbilo, y si no acerté en conocer su poesía, nadie se asombre. Asombrado estoy yo por lo que leí. Y debo decir: cada libro suyo me sorprende más que el anterior; más que todos juntos. Sin lugar a dudas, Isolda es una de las voces más significativas de la poesía contemporánea nicaragüense.

Edwin Yllescas Salinas


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