Manuel Martínez
La rueda de la fortuna

Manuel Martínez, nació en Managua, Nicaragua, el 25 de abril de 1955. Es graduado de Pedagogía por la UNAN Managua y es Máster en Salud Pública, por la Universidad Autónoma de Madrid, España. Actualmente, se desempeña como profesor universitario en el CIES / UNAN.
Fue finalista del Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, convocado por el Instituto de Cultura en 1986, con el poemario Tiempo, lugares y sueños. Ganó el premio nacional de relatos con Juegos de azar, convocado en 1989, publicado por el CNE en 1996. También ha publicado Engranajes del tiempo (poemas) 1997, Jugadas de la vida o quitarse las máscaras (crónicas) 1998, Canción para Eva (Poemas) 2001 y Esta noche baila Orestes Rey (relatos) 2002.
La rueda de la fortuna es la primera novela del autor. Relata la lucha de los años setenta que culmina con el derrocamiento de la dictadura somocista en Nicaragua. Se inicia la novela en Managua, describiendo la represión de la Guardia Nacional contra los estudiantes que se toman colegios e iglesias. Luego la lucha se traslada a un pueblo del norte del país, a donde por castigo, las autoridades de Ecuación ubican a Moisés, maestro recién graduado, quien a la vez que realiza su labor docente, organiza al pueblo y lo prepara para la lucha revolucionaria.
La rueda de la fortuna es una novela breve de carácter testimonial, que narra la lucha de los jóvenes (los muchachos), contra la dictadura somocista. Su autor, Manuel Martínez, se revela como un testigo de los acontecimientos y también como un conocedor de las personas y lugares del Norte.
Desde las primeras páginas se cuentan las represalias que sufre Moisés, el protagonista, quien acaba de graduarse de maestro en la Normal de Managua y quien por sus actividades, en el Movimiento Estudiantil, después de mucha espera es nombrado Maestro en un pueblito recóndito, en Los Altos, entre Madriz y Estela. Dentro de la simbología de la novela que es rica, este pueblo representa a todo el país, aunque se mantiene la referencia de otras ciudades, la lucha, el trabajo organizativo, la represión, los combates, la participación indígena, el apoyo de algunos sacerdotes, el salto a cuarteles, la celebración y toma del poder narrados en la novela, son los que ocurren en Los Altos y Sitio de Ánimas.
Junto al tema de la lucha corren, a manera de ríos secundarios, otros temas como el del amor, la vida de los trotamundos que vagan yendo y viniendo a contar historias inverosímiles, las vivencias de borrachos y chivos en cantinas y prostíbulos, pero todo al fin tiene una envoltura: realidad y revolución. El triunfo llega cuando Moisés, el protagonista, ha muerto y han caído otros jóvenes como Eleana, compañera de estudios e ideales de Moisés. Al final, en medio del júbilo de la victoria, el viejo Burgalín, padre de José Imer, reflexiona y advierte al hijo: “Ojalá y que el gobierno del pueblo y para pueblo no se quede en ficción, porque todas las revoluciones son crueles…“. La novela se cierra como las películas históricas, que en colofón completan lo que hacen los personajes principales después de lo actuado en la pantalla…
Francisco Arellano Oviedo