ELOGIO DE UN TALLER DE POESÍA
Enrique Delgadillo Lacayo
A menudo, cuando llega a mis manos un clásico, digamos Dostoievski, Pessoa, o recientemente: Hörderling, poeta alemán trastornado por el oficio de la poesía, me he preguntado en más de una ocasión, a cuántos festivales de poesía asistieron, en cuántos talleres de poesía participaron. Muero de la risa imaginando un libro de Lorca, cuya solapa diga: Ha participado en el festival de poesía “X”, recibido talleres con el poeta “Y” y es ganador del concurso promovido por la fundación “Z”.
No obstante, este asunto de “tallerear”, es más complejo y requiere de cierta percepción para encontrar el sentido de pertenecer a uno, a la vez, es meritorio un análisis más extenso que lo que permite este blog.
En el grano del tema está la pregunta ¿un taller te hace poeta? La respuesta: rotundamente no. Cabe en este momento aclarar la vieja pregunta de si el poeta nace o se hace, la cual sólo puede ser contestada por el poeta o el no poeta. Así que el motivo de un taller es, pues, educarse.
Educarse de los demás participantes y del poeta que brinda el taller. Dentro de estos elementos yacen las lecturas recomendadas y no recomendadas, las críticas y su dosis dialéctica, los malos poemas y los buenos e incluso alguna sonrisa bien intencionada, sometida estrictamente a encantos extra curriculares.
Lo más importante, es que en los talleres de poesía, se respire poesía, que es la razón por la cual todos nos inscribimos. Digo, los poetas.
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Enrique Delgadillo Lacayo (León, Nicaragua 1988). Director del grupo literario Lituz de la UCA, universidad donde estudia Ciencias Jurídicas. Escritor de narrativa y poesía. Bloguero y Co-editor de elnocturnodiurno.com

septiembre 16, 2010 a las 6:56 PM
Hola Enrique, mucho gusto. Bueno, pues yo quiero comentarles que me he formado en grupos literarios y talleres. Algunas personas dentro del gremio literario no lo consideran importante, quizás parezca absurdo o innecesario.
En mi caso, como persona y aspirante a escritora, he compartido mis textos para reflexionar con jóvenes que tienen las mismas inquietudes que las mías.
Es un espacio interesante, enriquecedor por la diversidad de temas abordados. Es como me decía una profesora “Una nueva comunidad política” porque si en estos espacios no nos conocemos y expresamos nuestras inquietudes. Entonces, en qué lugar lo haremos.
Yo estoy a favor de los talleres y los grupos, pero una vez que aprendes a volar, hay que alzar vuelo.
septiembre 16, 2010 a las 7:30 PM
Camarada, “dejá de perder el tiempo en semejante babosada” me dijo una vez Alvaro Urtecho, y me remito a él para jactarme como todo pendejo que lo conoció, como yo, sin conocerlo. El arte se trata de la multitud que viene y de los pocos que la siguen, sin embargo sin esa multitud de dónde saldrían esos pocos…… “Poeta” de la nariz a la jeta, este es un oficio de desempleados, fracasados, y frecuentemente borrachos, que tienen el suficiente tiempo y el ánimo de leer el Quijote, por ejemplo, sin remilgar por el número de páginas. Con vos empezaría por ahí: Ya leíste el Quijote? “Poeta”?
septiembre 16, 2010 a las 7:43 PM
Es más, tendría yo que preguntarte si conocés “El libro del desasosiego”. Qué me imagino que si, para hablar de Pessoa tan ligeramente, o si has leído alguna mala traducción de Hölderlin, o sea: Johann Christian Friedrich Hölderlin, este poeta alemán que en alemania nadie lee por anticuado y “ANTICUADO”.
Poeta: Dedicate a tu qué hacer, que ya encontrarás a los tuyos en el camino.
septiembre 16, 2010 a las 8:00 PM
Enrique, yo no le haré el juego al joven Ulloa para saber a quién más ha leído y en qué idiomas, pero sí te diré que me alegra tu humildad de escritor novel. Es muy cierto que muchos escritores consagrados descreeen de los talleres y hasta se burlan de su actividad. Por el contrario, otros, como Juan Rulfo. se formaron tallereando y a su vez coordinaron muchos talleres durante bastante tiempo (Rulfo lo hizo en la SOGEM).
Como escritor (poco conocido en Nicaragua), yo te confieso que me hice en varios talleres en México y, con el tiempo, me volví coordinador trabajando en México y España. Así he podido combinar mi labor como editor-corrector de estilo con la del taller.
Lo de ganar concursos es muy relativo, pero te cuento que se siente pijudo ser premiado, sobre todo si es un galardón internacional, porque te abre puertas que desde el anonimato serían muy difícil de acceder a ellas. Si voy en diciembre a Nicaragua, trataré de dar un taller de narrativa en la CNE; será cosa de platicarlo con Ruiz Udiel. saludos y échele ganas.
septiembre 16, 2010 a las 8:22 PM
Entonces: La pregunta Guillermo Goussen: Ser o no ser? el poeta nace o se hace? espero que ambos sepamos que la respuesta es infinita….. de lo contrario seguiré pensando que siempre habrá poesía….. y por qué no también poetas?, despues de todo que sería de la vida humana sin mentirosos universales. Buen probecho con los talleres, buen probecho sin ellos, pero sin libros? no habrá probecho que valga.
septiembre 16, 2010 a las 8:57 PM
A mi me parece que este muchacho tiene una tendencia a plantearse buenas preguntas
septiembre 17, 2010 a las 11:05 AM
Hola Enrique.
Te felicito por tus escritos y tu trabajo persistente al estar al día leyendo, escribiendo, por tus blog y el grupo literario.
Me gusta tu apreciación sobre los talleres, comparto que son muy importantes para educar, y más todavía, para quitar cierta arrogancia y vagancia que de pronto la poetada quiere tener, creyendo que eso les llevará a la Obra, que como bien dijo JCU cuesta hacerla. Reinvindico el taller.
Pero, no quiero despedirme sin agregar que, no estoy de acuerdo con Ulloa cuando dice que “este es un oficio de desempleados, fracasados, y frecuentemente borrachos”. Eso es sólo una pose.
Cordial
Carola Brantome
septiembre 17, 2010 a las 12:03 PM
El poeta” nace”, no se “hace”.
Yo creo) que “algunas” personas nacen con ciertas cualidades, distinto es que las desarrollen, bien porque no haya medios, oportunidades, o también por otras razones.
Quizás la psicología descubrió que un aprendizaje adecuado puede darnos artistas que “puedan” crear, pero yo creo que eso es como lo de crear vida en un laboratorio…
faltaría “el soplo”
faltaría “el alma”.
Yo creo que el artista tiene que sentir y tener la “necesidad” (no pensarla, tenerla )
de transformar ese sentir en “la creación” y también la necesidad de transmitirla, que dándole forma llegue esa emoción, ese sentimiento, al receptor. Y el sentir esa necesidad y ese parir, a veces con dolor, no es cuestión de aprendizaje.
Ahora sí, lo que sí creo, es que a partir de ahí, teniendo la materia prima (el don con que se nace) hay y es necesario desarrollar, pulir, sacarle todo el brillo a esa piedra en bruto, ahí es donde todo aprendizaje, toda enseñanza, debería ser aprovechada y facilitar todos los medios a ese ser capaz de transformar lo cotidiano, incluso la tristeza, y hasta un escombrero, en belleza. A ese ser que con sus palabras pueda hacernos temblar, palpitar, que pueda hacernos sonreír, llorar…sentir…
¡Tantas cosas que no se pueden conseguir porque se deseen! Ni siquiera teniendo medios para ellos porque nos falta lo principal.
Es muy diferente el brillo de una perla natural a una artificial, por muy de calidad que sea, por muy pulida que esté y sus brillos sean bellos. Una persona podría empeñarse en aprender a cantar, pero si su voz es un graznido de cuervo, malamente podrá cantar nunca (y menos lograr que lo escuchen) recuerde usted, profesor, aquello de:
“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.”
Es que de verdad, me cuesta aceptar eso de el “oficio de poeta”….
Por eso yo me uno a los que dicen que no todos los que tienen de oficio artistas son “artistas”…
No todos los que escriben poesía son poetas…
Yo creo que la emoción, el sentimiento no puede medirse por la forma de manifestarlo, no el que mas ríe es más feliz, no el que más llora siente más dolor. No un poeta con gran poder de expresividad siente más o mejor, pero sí puede lograr que el lector al leerlo lo sienta, o sienta incluso de forma más fuerte que el mismo poeta .. Ahí es donde está el…
“duende”… ese duende tan español…
el talento…
el genio…
septiembre 17, 2010 a las 12:05 PM
Igualmente cierto que, por ejemplo, un amante de la poesía, alguien que quiera expresar en palabras lo que siente, aunque no tenga el don, podría, mediante un aprendizaje, lograr composiciones que quizás lleguen al lector, bellas, no hay duda. Pero pienso que sería algo mecánico, como un componer piezas una tras otra, no sé… …..que frío no? Y desde luego pienso que tampoco “todos” podrían llegar, siquiera, a ese sucedáneo.
septiembre 17, 2010 a las 1:26 PM
lo cierto es, a mi parecer, que los talleres siempre dejan algo para aprender y aprehender. Cada quien toma de ellos lo que le da la gana y si es humilde reconoce que le falta más por investigar y leer y leer y leer…(incluidos libros). La inspiración y la creencia de ser la mama de Tarzán en todo, pasa a un segundo plano. Que les aproveche hermanos y hermanas, cada uno en su onda, no os agueveis que la vida sigue con o sin fulanito como referencia. Siempre habrá maestro y alumnos; iniciados y vacas paganas que conocemos cuáles son nuestras limitaciones y dónde nos molesta el zapato. Saludos.
septiembre 17, 2010 a las 3:25 PM
¿Pero sos poeta porque te sentís así, o porque sos “Director del grupo literario Lituz de la UCA, universidad donde estudias Ciencias Jurídicas. Escritor de narrativa y poesía. Bloguero y Co-editor de elnocturnodiurno.com”?
septiembre 17, 2010 a las 4:28 PM
Ya viste? si no hubiese sido por mi entrada no tendrías tanta gente opinando, ja ja ja ja ….. Lo que digo es que los poetas salen de todos lados, Alberti era pintor y los mismos amigos poetas le recomendaron dedicarse a la pintura y nunca meterse en poesía porque sus versos eran malos y ahí lo tienes un premio nobel, Neruda salió de un pueblito en los confines del mundo y ahí lo tienes otro premio nobel, con o sin Talleres literarios siempre habrán poetas, y la verdad seamos buenos o malos todos somos necesarios, en mi opinión todo recurso que te lleve a pulir tus escritos bienvenido sea, taller, caramanchel o mesa boemia, o borrachera con otros poetas, insomnios sotenidos, lecturas edonistas, reuniones oficiales literarias, poses o no poses, Nietzsche mal encaminandote por el sendero de la arrogancia, los catedráticos en literatura especialistas en diceccionar poemas y escritos y determinar el origen de sus dolores, y tan importantes son los poetas graduados de la Universidad como lo son los autodidactas, y te felicito por estar en este camino donde la lucha muchas veces es contra los propios vecino, qué cagada, la verdad una vez alguién me dijo: “Enfocate en tu obra y hay muere”que lo demás es silencio decía Monterroso. No es nada personal y un abrazo colega. Ah! y lo que dice Carola es cierto, tambien están los poetas con plazas de trabajo fijo, poetas oficinistas, poestas de izquierda, poetas progresistas, poetas de derecha y ultra derecha como Borges, poetas burgueses y poetas lustradores como Rugama, poetas con tres tiempos de comida, poetas ronplateros, poetas de la nariz a la jeta y la lista es interminable, lo que quise decir es que tambien existen poetas desempleado, borrachos y jodidos, y aúnque parezca pose, es cierto. Un abrazo Carola
septiembre 17, 2010 a las 5:57 PM
Buenassssss
Enrique:
Escribí muchacho, escribí, ¿qué te cuesta si lo sentís? ¿aprobación de quién estás esperando?, claro, de un editor o una editora, estoy de acuerdo, con una preparación técnica, a aprender a manejar el lenguaje y jugar con él, perfecto.
Pero si a vos te place escribir, hacelo, si llena tu alma, cualquier motivo, expresate hombreee, no te quedés con las ganas que la vida es una, además, no te olvidés que habemos lectoras y lectores.
Me he quejado en mis monólogos, jaja, que encuentro pocas letras nicas en internet, y me digo: ¡pero si hay tanta gente que escribe!, ¡y quiero leer!
Vos solo escribí y poné en tu blog y punto.
Enrique, te comparto algo que mi mama me enseñó: “lo mismo escribo con un lápiz de madera que con un lápiz mecánico, la misma nota voy a sacar”, cuando ella era niña y mi abuelita no le podía comprar un lápiz mecánico allá en los años que yo ni había nacido, hace más de 30 años. Esa anécdota te regalo hoy y una gran sonrisa, ayyyy se me salieron las lágrimas…
Bueno, bueno, buenas tardes.
septiembre 18, 2010 a las 11:36 AM
Cabezón, has dado en el clavo, sos un capo. Te imaginás a Schiller y Goethe fumando en Weimar, acompañados de los helados alemanes, preguntándose uno al otro: ¿Cómo te fue en el festiva X de Italia. Ah, felicidades, por tu premio.
¿Fue buena la paga?
septiembre 18, 2010 a las 11:58 AM
“¿Estoy condenado a producir asco? ¿Soy poeta?”
V. Woolf
En una carta a Du Perron, Malraux decía: “hay hombres que tienen algo que decir y que no hacen obras maestras (Montaigne, Pascal, Goya, los escultores de Chartres), porque es imposible dominar una pasión que ataca a todo el mundo; y hay otros que hacen objetos”. La posición a contrarrestar este discurso es pertinente si la verborrea no debe implicar la renuncia a la belleza y al leguaje literario.
(…) Hay algunos y muchos que dicen lo uno y lo otro y al final, siempre lo mismo. De modo que la liberación poética de esos seres extraños –que escriben en papel mojado–, buscan refugiarse en la ingenuidad para omitir la verdadera belleza de la poesía.
Como bien dijo un día Lorca: “Es difícil ser poeta; es mejor ser farmacéutico”. Y pues convertirse en santo, no es lo mejor para un poeta, pues los verdaderos poetas, a lo sumo, llegan a ser videntes, por no perdonar la mediocridad ni ningún concepto universal agotado.
septiembre 18, 2010 a las 12:58 PM
Yo no sé porque se empeñan en santificar a seres tan humanos cómo los poetas: “Un siglo más de lectores y hasta el espiritu empezará a oler mal” dice Nietsche, “Donde ustedes ven cosas celestiales yo veo cosas humanas demasiada humanas” no enseña este mostachudo teutón, los poetas tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.
A quienes deberían de preguntarles de cómo les fue en tal o tal premio, para tener la oportunidad de la experiencia oral, sería a Sergio Ramírez, a Cardenal, a Gioconda Belli o Francisco Ruiz….ja ja ja ja y lo bueno de los festivales y entrega de premios es que ahí no se gana pero se goza, por supuesto si tenés amigos poetas con quienes compartir, porque si sos de esos que se creen la divina garza, fufurufos, el más pijudo y ya de tiro sabroso, pues andarás miando fuera del huacal….. y debo confesar que me estoy desternillando de la risa con los comentarios, gracias por el buen rato.
Aquí les dejo esta joya de don Teo Gautier:
“En la lucha contra la realidad, el hombre tiene solo un arma: la imaginación.”
septiembre 18, 2010 a las 1:50 PM
Gracias Daniel y gracias a todos por intervenir esta realidad. Las citas, los autores, los comentarios mas extensos que el mismo post, el aliento y las preguntas, que, son las picotas de este lugar.
septiembre 19, 2010 a las 5:12 PM
aunque el autor de este espacio casi nos dice que son las palabras de clausura me atrevo a recordarles lo siguiente: “Cuando Merton presentaba a los novicios la obra de Rilke, describía el poema como una labor de encuentro en la que “algo estalla”. Puesto que él mismo era poeta, conocía los recursos literarios precisos para que un buen poema resulte eficaz. En un mal poema -les decía-, en el que el ego se hace demasiado evidente podemos descubrir los sentimientos del poeta; en un buen poema se logra un encuentro directo, y es como si el poeta nos hiciera también a nosotros artistas. Se trata de un proceso a través del cual nos convertimos en interlocutores de una conversación o en participantes de una exploración: comenzamos a descubrir y comprender lo que hasta entonces habíamos sido incapaces de articular. Además, puede ocurrir que un poema formule algo de lo que tenemos cierta sensación, pero que no somos capaces de expresar con palabras. Un poeta puede nombrar aquello que de otro modo “quizás quede oculto en el corazón”.
Al operar con paradojas y ambiguedades, la poesía actúa alusiva y metafóricamente. Y puesto que elige palabras que llaman la atención y sorprenden, muchas cosas quedan meramente apuntadas o se omiten. Un buen poema no limita o agota las realidades de las que habla. En este sentido, espero y permito que se me revele, pues un poema cobra vida sólo cuando estoy plenamente atento, es decir, dispuesto a escucharlo las veces que sea necesario.
La poesía es capaz de atrapar “breve, pero singularmente, momentos de reconocimiento y epifanía”. En dichos momentos se inician, precisamente, nuevos caminos en los que el poema se convierte en un agente transformador”.
tomado de Esther de Waal