El HILO AZUL

El Hilo Azul No.2
En homenaje a Julio Cabrales
* El viernes 17 de diciembre, a las 6:30 p.m., el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE), culminó el año con un convivio navideño, el que fue precedido por el lanzamiento del segundo número de la revista El hilo azul, dedicada al poeta, Julio Cabrales, (1944), uno de los poetas más trascendentales de la generación de los años sesenta.
Esta fue la lectura de su presentación:
Por Sergio Ramírez
Si en el primer número de El hilo azul presentamos una antología de los más jóvenes narradores nicaragüenses, en este que sigue, siempre bajo un estricto rigor de selección, traemos una muestra sustanciosa de nuestra nueva poesía.
Con ello, al mismo tiempo, queremos despejar una pregunta que se plantea de manera, a veces, insidiosa: ¿pasaron para la poesía nicaragüense sus épocas de gloria, y a la vuelta del siglo veintiuno tenemos poco que mostrar?
¿Nombres como los de Rubén Darío, Alfonso Cortés, Salomón de la Selva, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Mejía Sánchez, nos congelan en el pasado, e imponen una marca que ya nunca se podrá superar?
¿No hay otras mujeres en la poesía después de Daisy Zamora, Michèle Najlis, Vidaluz Meneses, Ana Ilse Gómez, Rosario Murillo, Gioconda Belli? ¿Nos quedamos varados en la brillante generación de los años sesenta, que dio nombres como los de Julio Cabrales, Beltrán Morales, Edwin Yllescas, Roberto Cuadra, Luis Rocha?
Esta antología nos trae buenas noticias. Nos demuestra que la poesía nicaragüense sigue siendo un cuerpo orgánico, que se presenta en nuestra historia por etapas, y por generaciones, y que alienta su propia renovación.
Alguna regla debíamos poner, y ésta ha sido que los seleccionados, hombres y mujeres, no superen la edad de 35 años.
Desde esta perspectiva de juventud es que Alejandra Sequeira, nacida en 1982, puede decir, ensayando la autonomía de vuelo que comienza necesariamente por la negación: lo que aprendimos no es lo que nos enseñaron. Nadie nos puso sobre aviso.
Por otro lado, rendimos homenaje a Julio Cabrales (1944), uno de los poetas más trascendentales de la generación de los años sesenta, a quien dedicamos nuestro dosier. Hemos convocado a un grupo de escritores de su generación, amigos suyos, y a otros de las nuevas, que valoran el peso de su obra, y agregamos una selección de sus poemas.
Julio perdió la razón desde muy joven, como Alfonso Cortés, de modo que todos sus poemas son de la adolescencia y la primera juventud.
La muerte de su padre, el poeta de la generación de vanguardia Luis Alberto Cabrales (1901-1974), la muerte de su hermano mayor Alberto, que proveía el sustento a falta del padre y, por fin, la muerte de la madre, doña María Venerio, llevaron a que Julio quedara abandonado en una casa en ruinas con su hermano Clarence, demente también, quién desapareció un día al salir de la casa para nunca regresar.
Alguien podría encontrarse en la calle a este hombre deteriorado por los años, las carencias y los tormentos de la esquizofrenia, y lo tomaría por un mendigo cualquiera.
Escribió, sin embargo, algunos de los poemas claves de nuestra literatura, el primero de ellos El espectro de la rosa, al que siempre regreso en mis lecturas cíclicas, como regreso a otros poemas de largo aliento: la Epístola, de Rubén Darío, dedicada a Juana Lugones; Hora Cero, de Ernesto Cardenal; La puesta en el sepulcro, de Carlos Martínez Rivas; o La carne contigua, de Ernesto Mejía Sánchez.
Y traemos también, entre otras cosas, una reveladora entrevista con Ana Ilce Gómez, una de nuestras poetas de mayor hondura, y una muestra de su poesía.
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Los tiempos del hilo azul
Por Sergio Ramírez
Texto de presentación incluido en el primer número de El hilo azul, revista literaria del Centro Nicaragüense de Escritores presentada el jueves 24 de junio en la Universidad Americana (UAM), de Managua, Nicaragua.
Siento que las revistas literarias han sido una pasión en mi vida de escritor. Desde Ventana, la primera de ellas, que fundé con Fernando Gordillo en 1960 bajo el patrocinio de Mariano Fiallos Gil, mientras éramos estudiantes de la Universidad en León y veíamos la literatura como una forma de cambiar el mundo, con ardor juvenil; a Repertorio Centroamericano, emprendida desde Costa Rica en mis años del Consejo Superior Universitario Centroamericano, cuando buscábamos juntar las voces de los escritores de los seis países de la región; a La Prensa Literaria Centroamericana, que Pablo Antonio Cuadra y Pedro Joaquín Chamorro me invitaron a dirigir, también desde Costa Rica; hasta Carátula, la revista electrónica, también centroamericana, que se acerca ya a su sexto aniversario.
Ninguna empresa de este tipo puede intentarse sin un sentido del rigor, como nos enseñó Pablo Antonio desde las páginas de La Prensa Literaria, y otro de novedad y aventura, como nos enseñó Mariano Fiallos Gil en la universidad, y ambas son cualidades que no faltarán en El hilo azul, que empieza con este número su camino, inspirado en la mejor de las tradiciones nicaragüenses, como lo es su nombre mismo, sacado de las páginas de El Güegüence, cuando en el parlamento 297 el personaje principal dice: “¡Ah, mis tiempos! Cuando era muchacho. El tiempo del hilo azul…”. Tiempos en que el Güegüence trabajaba alzando fardos de guayaba, y a lo mejor “en la peligrosa recolección del múrice, el molusco del que se extraía la tinta para el hilo azul”, según anota Carlos Mántica, uno de los mejores estudiosos de nuestra comedia bailete, Patrimonio Intangible de la Humanidad, según declaración de la UNESCO.
Pero desde el libro primordial de Rubén, Azul…, que significó el despertar de toda una revolución en la lengua, nuestra literatura nicaragüense no pierde de vista el hilo azul en el tejido de nuestra cultura, generación tras generación de escritores que se guían por esa hebra mágica de color indeleble. Ernesto Cardenal no lo olvidó, cuando hace más de medio siglo fundó en Managua una pequeña pero decisiva editorial para libros exclusivamente de poesía que se llamaba El hilo azul.
Para dar cuenta de esa continuidad, abrimos el número con una antología de los más jóvenes cuentistas nicaragüenses, que prueban la vitalidad de nuestra narrativa, y lo cerramos con un homenaje a Claribel Alegría, quien llega a sus espléndidos 86 años en la plenitud de su voz, a la que agrega cada vez nuevos registros, porque su poesía es siempre una obra en marcha.
El hilo azul aparecerá por ahora dos veces al año, en invierno y verano, y en esto rendimos un homenaje a la periodicidad que tuvo El Pez y la Serpiente, otra de las revistas de nuestra gran tradición, dirigida también por Pablo Antonio, tradición a la que pertenece Nicaraguac, publicada por el Ministerio de Cultura, de Ernesto Cardenal, en los años de la revolución.
Doy las gracias a la Junta Directiva del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) por confiarme esta tarea, igual que a los miembros del Consejo Editorial por haber aceptado acompañarme en ella, y al equipo de jóvenes escritores que colabora conmigo en la labor editorial.
Adquiera la revista literaria EL HILO AZUL en las principales librerías de Nicaragua y a un precio de 70 córdobas.

julio 17, 2010 a las 11:15 AM
hola, he intentado adquirir su revista literaria y màs aùn ponerme en contacto con alguno de ustedes pero, desde aquì el lugar donde vivo; un pequeño pueblo de la Raas, es un poco imposible.
bueno, siempre he escrito cosas y nunca me considere un escritor, hasta que una amiga por error mìo y por curiosidad de ella, leyò una novela que escribì un dìa de tantos. quiero responder a su pregunta ¿por què no hago algo màs? y bajo su supervisiòn les envìo este mensaje esperando conocer a alguien màs neutro y conseguir algunas recomendaciones para llevar a cabo esta aventura de publicar una novela.
septiembre 18, 2010 a las 4:17 PM
Hilo Azul…Hilo AzuL, dame luz para saber tu secreto.
Hay miel en tu panal? O siembras palabras discreto.
Oigo el Cuento de Margarita a la sombra de un almendro
Me acuerdo desde nino cuando iba mar adentro.
Son las senales del tiempo las que me dicen la verdad?
Ojala sea cierto, porque de noche te recuerdo mejor.
Desde entonces me rio,aunque sea un impostor.
Dime si tu silueta es real…para darte mi amistad.
octubre 9, 2010 a las 11:29 AM
Hola, al igual que Eddie, yo he intentado adquirir la revista, pero en la librerias de Estelí no la he podido encontrar. Tambien al igual que Eddie, escribro, algunos de mis escritos los han revisado muchos de mis amigos, preo aún no tengo la opinion de un profesional. Pero bueno, Don Sergio Ramírez, lo felicito por este su nuevo proyecto y espero pronto tener un ejemplar en mi mano, aun mas, espero que pronto algo escrito por mi se lea en un ejemplar de “El Hilo Azul”
noviembre 24, 2010 a las 2:50 PM
Hola, felicidades por esta pagina, en cuanto vaya a Managua comprare la Revista que me parece muy interesante. Para mi buen amigo Eddy, amigo para ser un escritor hay que seguir escribiendo y tener pasiencia, sobre todo, ya que es un proceso muy lento. Que no te preocupe la publicacion, sigue cultivandote que es lo importante y no dejar de escribir y leer. Saludos para todos.
agosto 29, 2011 a las 3:18 PM
He estado buscando acerca José María Espinoza, pero no he encontrado nada, quisiera saber algunos datos de este escritor matagalpino…
agosto 29, 2011 a las 4:12 PM
¿Cuánto tiempo habría de esperar por un amor?
cómo he de saber si no es más que una obsesión,
será posible dejar todo de lado por una ilusión
que no se sabe cuándo ha de llegar y si esta ha de llegar,
¿existe un límite para dejar de volar
sobre las nubes y regresar a la realidad?
¿Por qué siempre vivimos aferrados a un falso ideal
habiendo tantos peces en el mar?
¿por qué nos empeñamos en ir en pos de aquella
quien sólo nos arrastra hacia una honda pena?,
será posible abrirle campo a una nueva oportunidad de amar
o seguir estancados en el profundo agujero de la soledad.
Si la vida nos ofrece un infinito abanico de posibilidades,
por qué se repite entonces la historia de sufrir
por alguien que simplemente es un capricho infantil
y no le damos valor a esos pequeños detalles
porque simplemente vivimos en una incurable inmadurez,
ceguera mental que al más allá no nos deja ver…
julio 26, 2012 a las 10:40 AM
Pregunta, para cuando el próximo numero de EL HILO AZUL? Y gracias por la cultura que nos promueven.